En mi ciudad acabamos de vivir una situación que no recordamos en años: Un apagón dejó sin energía eléctrica a 8 de los 10 distritos en que la ciudad se divide el pasado lunes. A efectos prácticos, estamos hablando de más de un millón de personas. Aunque la mayoría de la ciudad restableció el servicio, los efectos del apagón se prolongaron durante muchas horas y afectaron a mucha población, a cuatro centros hospitalarios importantes y a dia de hoy, miércoles 25 de Julio, más de 10.000 personas siguen sin energía eléctrica.
Recordaba los años de mi infancia, cuando en casa hablábamos de electricidad nos referíamos a "la luz", es decir, lo que nos sucedía era eso, nos quedabamos sin luz, y los efectos colaterales eran la radio y la plancha. Es decir, ni nevera, ni lavadora, ni ventilador, ni Televisión, ni aire acondicionado, ni reproductor de CDs, ni ordenador... Esta era nuestra vida, la de la mayoría del pueblo, no la de los patronos ni jerifaltes del régimen, que vivían muy, muy, muy por encima de los demás. Hoy es muy diferente la cosa en Barcelona, en Catalunya, pero en estos momentos no puedo dejar de olvidar los millones de personas que viven en la pobreza e indigencia, no sólo aquí, en todo el planeta, millones que no tienen acceso al agua potable, y que las grandes compañías, europeas o gringas quieren robarles, como han hecho con sus recursos naturales, con las empresas estatales, privatizándolas con la ayuda inestimable de las oligarquías locales... Pero de esto ya hablaremos en otra ocasión.
De lo que quiero hablar es de responsabilidades y de qué hacer: Los responsables únicos son los directivos de ENDESA, que nadie se equivoque, ni ayuntamiento de Barcelona ni Generalitat de Catalunya, ENDESA, con su presidente a la cabeza D.Rodolfo Martín Villa (¿os acordais de la biografía del personaje, verdad?) y su camarilla.
Aquellos que apoyaron la privatización de las empresas públicas de energía, por criterios de una supuesta eficiencia frente a la supuesta también incompetencia del Estado, hoy deben responder al conjunto de la población, porque afectados somos todos, y no cómo clientes sino como ciudadanos que tenemos derechos. Aquellos supuestos europeistas, que bajo un disfraz de derechos de ciudadania, que luego se tragan bonitamente toda la política neo-liberal que nos impone la Comisión Europea y su mandamás, Durao Barroso, ex-maoista reconvertido, deben entonar un mea culpa y volver al redil, del que nunca debieron salir de oponerse frontalmente a la Directiva Bolkestein. Es decir, aquellos que, o bien por acción, por omisión o por ignorancia han defendido privatizaciones de servicios públicos, deben entonar un mea culpa, obviamente no con la misma intensidad ni de la misma manera.
¿Qué hacer?
Pues el asunto es difícil, o fácil, según se mire: RENACIONALIZACION DE LAS EMPRESAS ESTRATÉGICAS, entre ellas las de energía. Restituir al estado el control de estas empresas, que las organizaciones sociales ejerzan el papel que les debiera corresponder, que los beneficios de las mismas redunden en un mejor servicio, en el mantenimiento necesario y en incrementar los recursos del estado y que los beneficios se pongan al servicio de la mayoría. Claro, esto es la ruptura de la lógica capitalista, pero hay que estar por ello. Entre tanto, cuanto más controles públicos y democráticos, mejor. Pero lo que está claro es que los responsables no se pueden ir de rositas, al contrario, hay que ponerles a los pies de los caballos; es decir, responsables de la empresa, accionistas, subcontratas, entre los cuales está Red Eléctrica Española son los culpables del desaguisado: A por ellos.
Dedicado a mis hermanos Julio y Eugenia.